Las auxiliares de la residencia

Las auxiliares de la residencia

Queremos hacer un homenaje a las auxiliares de la residencia para agradecerles su esfuerzo y dedicación, porque sabemos que además de ayudar a nuestros residentes a realizar sus tareas cotidianas, les apoyan en momentos duros ofreciéndoles su cariño y comprensión.

Auxiliares

Pero no queremos hacerlo escribiendo el típico párrafo formal lleno de adjetivos. Preferimos que sea un texto simpático, como lo son ellas, y se nos ha ocurrido hacer un símil con algunos animalillos.

Porque todas tienen algo especial, alguna cualidad que las define como personas y que las distingue de las demás.

 

Ratona

Ana es pequeñita, rápida y ligera, astuta como ninguna, capaz de organizarse de forma diligente. Por todo esto nos recuerda a una ratoncita.

 

Celia es toda amor, mimosa y zalamera con nuestros residentes a los que nunca les faltan sus muestras de cariño. Como buena osa amorosa es la que se encarga de repartir besos y abrazos.

 

Si hay una persona a la que nunca le falla la sonrisa esa es Diana. Da igual que amanezca soleado o lluvioso, ella siempre encuentra un motivo por el que sonreír y compartir su sonrisa con los demás, es nuestro gato risón, o gato de Alicia.

 

Como hacen las gatitas con su pelaje, limpiándose durante horas para que luzca brillante,  Isa limpia y plancha las ropas de nuestros residentes para que vayan siempre de punta en blanco.

 

Para mantener la calma y la tranquilidad durante la noche tenemos a nuestras dos buhitas, Mamen y Paola, dos aves nocturnas que velan por el descanso de nuestros residentes.

 

Menchu es muy divertida, con su amplio repertorio de gracias y monerías siempre consigue poner a nuestros residentes de muy buen humor. Es sin duda comparable a las gracietas que hacen los monos y con los que es imposible no sonreir.

 

Si habéis visto alguna vez los dibujos del correcaminos y el coyote, dónde el correcaminos aparece allá donde mires con una velocidad que se escapa a la vista de cualquiera. Esa es nuestra Pauli, eso sí, sin nadie que le ponga trampas por el camino 😉

 

 

Rosa es nuestra infatigable abeja obrera, trabajadora y gran profesional que se preocupa porque el trabajo salga y salga bien.

 

Susi defiende y protege a nuestros residentes como lo haría una feroz leona con sus cachorros.

 

 

Sigilosa y siempre al acecho, como una auténtica tigresa, Trini vigila su territorio anticipándose a los problemas que puedan surgir.

 

Siempre hay alguien dispuesto a echar una mano a los demás, a colaborar y a acudir en su ayuda tal como lo haría un adiestrado San Bernardo. Nosotros tenemos a Vanessa.

 

 

Virgi es la más alta de todas y, al igual que las jirafas, aprovecha este rasgo para observar desde la altura que todo funciona de forma correcta.

 

 

 

 

Antes de despedirnos, damos también las gracias a todas las auxiliares que han pasado por la residencia en estos diez años y que han dejado un pedacito de cada una de ellas en nuestra residencia y en nuestros corazones.

Almudena, Claudia y Perla

Socias

 

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