Todos debemos llevar una alimentación saludable, pero a medida que nos vamos haciendo mayores debemos prestar más atención a lo que comemos.
La reducción en la actividad física y los cambios en la composición corporal requieren una dieta con alta densidad de nutrientes, variada y equilibrada.
Toma nota de estas claves para llevar una alimentación saludable en la tercera edad.
- Come de todo. Una dieta equilibrada consiste en tomar alimentos de todos los grupos. Si te cuesta comer carne, no la elimines de tu menú, símplemente tritúrala y añadela a un guiso de patatas o verduras.
- Huye del colesterol: mantén los fritos lejos de tu dieta, come embutidos sólo de forma excepcional y utiliza aceite de oliva.
- Vigila la ingesta de líquidos: con la edad el contenido de agua corporal tiende a disminuir, por eso debes tomar al menos dos litros de líquidos a lo largo del día. Puedes tomar agua, zumos naturales, leche o infusiones.
- Fuera la sal y el azúcar con moderación. Condimenta las comidas con especias, vinagre o limón. Utiliza edulcorantes para los dulces y postres ya que con la edad incrementan las intolerancias a la glucosa.
- Toma calcio. El consumo de lacteos es muy importante debido al aporte de nutrientes y a su capacidad de prevenir enfermedades como la osteoporosis. Si no te gusta la leche, los quesos y los yorures serán tus aliados.
- Toma fibra. Legumbres, verduras, hortalizas y cereales son una fuente de fibra que te ayudará a mantener un buen funcionamiento intestinal y a reducir el riesgo de enfermedades de corazón.
- Comer en compañía de otras personas fomenta las relaciones sociales y mejora los hábitos almienticicios.
La FIAB (Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas) ha creado un decálogo de buenas prácticas para la vida activa y saludable de las personas mayores.
